Nueva solución para optimizar la recolección en olivar


El olivar es, sin duda, uno de los cultivos más emblemáticos y estratégicos de nuestro país. España es el mayor productor y exportador de aceite de oliva del mundo, representando aproximadamente el 45-50% de la producción mundial. La gran diversidad de variedades, marcos de plantación y zonas productoras, permite ofrecer aceites de oliva de gran calidad y distintos perfiles organolépticos.

Sin embargo, no todos los modelos productivos son igual de competitivos y afrontan los mismos desafíos. Mientras que los sistemas superintensivos avanzan con mayor competitividad gracias a la mecanización y la optimización de recursos, el olivar tradicional e intensivo siguen luchando con un problema recurrente: los elevados costes de recolección. En muchas explotaciones tradicionales, la recolección puede llegar a duplicar los costes respecto a los sistemas más modernos. Esto supone una seria amenaza para su rentabilidad y su permanencia en un mercado cada vez más incierto: marcado por la variabilidad climática, la volatilidad de precios y la creciente presión de los costes de producción.

El reto actual del olivar

La recolección representa, en la mayoría de los casos, el gasto más elevado en la campaña del olivo. En el olivar tradicional, caracterizado por marcos amplios, árboles de gran porte y orografía muchas veces complicada, las labores de derribo y recogida requieren más mano de obra, más tiempo y más maquinaria que en los modelos intensivos y superintensivos. Por eso, los desafíos actuales a los que se enfrenta son crecientes: costes de producción en aumento, escasez de mano de obra en campaña, necesidad de mantener la competitividad frente a otros países productores… En este escenario, contar con herramientas que mejoren la eficiencia, optimicen los procesos y al mismo tiempo respeten el medio ambiente es fundamental.

La necesidad de nuevas soluciones

En este contexto, el sector demanda herramientas innovadoras que permitan reducir costes, mejorar la eficiencia y, al mismo tiempo, garantizar la sostenibilidad de la producción. Tecnologías aplicadas a la recolección, digitalización del campo y, más recientemente, soluciones biotecnológicas, están marcando el camino hacia una agricultura más rentable y respetuosa con el medio ambiente. Es aquí donde surge una alternativa novedosa: los bioestimulantes diseñados para optimizar la cosecha, que actúan sobre los mecanismos naturales del olivo para facilitar el desprendimiento del fruto en el momento adecuado.

DROOPY®, un nuevo aliado para el olivar

Con esta visión, LAINCO ha desarrollado DROOPY®, un bioestimulante natural con certificación ecológica que promete convertirse en un punto de inflexión para el olivar tradicional.

Presentado recientemente en la Jornada del Olivar (Córdoba), DROOPY® ha despertado gran interés entre profesionales y entidades del sector gracias a su capacidad para favorecer la caída natural de la aceituna en el momento óptimo, optimizando la recolección y reduciendo costes.

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Cultivo olivar completamente tratado con DROOPY®.

Su mecanismo se basa en actuar sobre el proceso natural de abscisión —la separación del fruto del árbol—, reduciendo la resistencia del pedúnculo, La disminución de la resistencia al desprendimiento facilita la cosecha del fruto, tanto si la recolección es manual como si se lleva a cabo de forma mecanizada, repercutiendo favorablemente en los rendimientos y, por tanto, facilitando la labor de las máquinas vibradoras y cuadrillas. El resultado:

Hasta un 35% menos de tiempo de vibración, lo que implica menor gasto en maquinaria y mano de obra. Mayor eficiencia en el derribo (+13%), o lo que es lo mismo mayor cantidad de aceituna derribada en una misma vibración. Reducción de daño mecánico al árbol como consecuencia de las labores de recolección. No provoca defoliación, al contrario de los compuestos liberadores de etileno. Sin residuos en el árbol, fruto o aceite.

Además, se aplica de forma sencilla mediante pulverización foliar, a una dosis del 0,3%, entre 7 y 10 días antes de la recolección, lo que lo convierte en una solución práctica y viable para agricultores y productores.

Un horizonte de competitividad y sostenibilidad

La llegada de productos como DROOPY® abre un nuevo horizonte para el olivar. Reducir costes de recolección no solo mejora la rentabilidad de las explotaciones, sino que permite mantener vivo un modelo de cultivo con gran valor social, cultural y medioambiental en muchas zonas rurales.

En un sector marcado por la incertidumbre de los mercados, apostar por la innovación sostenible es más necesario que nunca. DROOPY® se perfila como una herramienta clave para reforzar la competitividad del olivar, aportando eficiencia, ahorro y respeto por el árbol.

El futuro del olivar pasa por encontrar un equilibrio entre tradición y modernidad. Y, sin duda, la biotecnología aplicada al campo está llamada a desempeñar un papel esencial en ese camino.

Más aceitunas tratas al completo con DROOPY®.