En la agricultura moderna, la búsqueda de alternativas sostenibles y eficientes ha llevado al desarrollo de soluciones innovadoras como los bioestimulantes naturales. Estos productos, derivados de fuentes naturales, están ganando protagonismo debido a su capacidad para mejorar el crecimiento de los cultivos, optimizar la calidad de los frutos y reducir la caída fisiológica sin recurrir a químicos sintéticos. En este artículo, exploraremos cómo los bioestimulantes naturales están revolucionando la gestión hormonal en los cultivos y ofreciendo una alternativa viable para la agricultura ecológica.
El cuajado de frutos es una etapa crítica en el ciclo de cualquier cultivo agrícola. Tras la fertilización, el ovario de la flor se transforma en fruto, y su desarrollo depende de múltiples factores: variedad, genética, condiciones ambientales, disponibilidad de nutrientes, sanidad del cultivo y, especialmente, el equilibrio hormonal.
La interacción de estos elementos tiene un impacto directo en la retención o caída prematura de los frutos, afectando de manera significativa la productividad. Por ejemplo, una sequía prolongada afectará de forma más severa a variedades con alta tendencia a la caída, mientras que otras con mayor resistencia apenas se verán afectadas. El control de estos factores es esencial para minimizar la caída fisiológica de las flores y los frutos. Para ello, es necesario implementar una gestión óptima del cultivo que favorezca la polinización, un riego adecuado, estrategias nutricionales específicas, control de las condiciones ambientales y, sobre todo, la corrección de desequilibrios hormonales.

La interacción hormonal y la retención de fruto
La caída fisiológica de los frutos es un fenómeno complejo que se debe a la competencia por carbohidratos y la interacción entre hormonas vegetales. Estas hormonas, conocidas como fitohormonas, son clave en la regulación del crecimiento, desarrollo y retención de los frutos. Las principales hormonas involucradas en este proceso son:
Acido abscísico (ABA): Asociado a la maduración del fruto. Niveles altos de ABA, especialmente bajo condiciones de estrés, pueden inducir la caída de los frutos.
Auxinas: Son cruciales para el crecimiento y desarrollo de los frutos. Altas concentraciones en el fruto o el tejido del pedúnculo pueden prevenir la formación de la capa de abscisión, impidiendo así, la caída del fruto.
Giberelinas: Promueven el crecimiento celular y pueden contrarrestar los efectos del etileno en la abscisión.
Citoquininas: Estimulan la división celular y ayudan a mantener el balance de nutrientes entre el fruto y la planta, lo que favorece la retención.
Etileno: Hormona clave en la maduración del fruto, trabaja de manera sinérgica con el ácido abscísico para inducir la caída.
La caída fisiológica del fruto puede ser regulada por un balance correcto entre estas hormonas, de manera que un incremento en los niveles de giberelinas y citoquininas junto con una reducción en los niveles de ácido abscísico y etileno conllevará a una mayor retención de la fruta y por lo tanto, una reducción en la caída fisiológica.
Investigación y desarrollo: Hacia la optimización de fitorreguladores
La búsqueda de mecanismos artificiales para ayudar a mejorar las condiciones de crecimiento vegetal teniendo como base las fitohormonas, ha llevado a desarrollar gracias a la biotecnología la fabricación de fitohormonas sintéticas que imitan el rol de la fitohormonas naturales (Johan Steven Alcántara Cortés, Acero Godoy Jovanna, Alcántara Cortés Jonathan David, Sánchez Mora Ruth Melida.2019).
Actualmente, en el mercado español se consumen alrededor de 700.000 kg/l de sustancias fitorreguladoras con un mercado de aproximadamente 16 millones de euros, y siendo las principales las auxinas de síntesis (2.4D, dicloprop-p, triaclopir, MCPA) y las giberelinas sintéticas como el ácido giberélico.
Estas sustancias son altamente efectivas, pero es importante aplicarlas en el momento adecuado y en una concentración específica, pues en caso contrario podrían causar graves perjuicios al cultivo. Además, solo tienen una aplicación permitida y no se pueden utilizar en agricultura ecológica, dejando fuera de su ámbito de aplicación a un mercado en continuo crecimiento.
La evolución hacia estrategias naturales: ¿Es posible?
Uno de los mecanismos que no se han explorado hasta la actualidad para el control de la maduración y la mejora de la calidad de los frutos, pero que tiene un gran potencial, es sacar partido de los mecanismos de interacción hormonal en el desarrollo de los frutos. La maduración de los frutos y sus propiedades sensoriales no están determinadas por una única hormona o grupo hormonal, sino por la interacción y balance entre varias hormonas diferentes.
El estudio integral a nivel fisiológico, nutricional y hormonal de un cultivo en concreto puede permitir conocer con exactitud los balances hormonales en la planta durante cualquier momento o situación a lo largo del ciclo.
El proyecto ANTIOX, liderado por LAINCO en colaboración con la Universitat de Barcelona y la empresa Syntech, ha demostrado que esto es posible gracias al desarrollo y puesta en el mercado de bioestimulantes 100% naturales que estimulan los mecanismos de control del balance hormonal para retrasar la caída fisiológica del fruto en cítricos, adelantar maduraciones en frutales de hueso e incluso aumentar los grados brix en fresa.
Laiguant Prime®: Bioestimulante vegetal para agricultura ecológica
LAIGUANT PRIME® se presenta como uno de los primeros bioestimulantes naturales apto para agricultura ecológica, desarrollado para retrasar la caída fisiológica del fruto en cítricos, ya que no genera residuos y está exento de plazo de seguridad, pudiendo ser aplicable hasta el momento de la cosecha. Esta ventaja, en comparación con los formulados químicos, se une a la posibilidad de repetir la aplicación en caso de ser necesario aguantar la fruta por más tiempo en el árbol.
LAINCO demuestra que las soluciones naturales son una alternativa real y eficaz frente a las soluciones químicas existentes en el mercado. Es posible enfrentar los desafíos de la agricultura moderna desde la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente. Esto se logra sin mermar las producciones ni las calidades finales de la cosecha.